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Qué hacer cuando el deseo de fumar sea irresistible:
– Durante los primeros días, a menudo sentirás un deseo irresistible de volver a fumar, lo que te producirá ansiedad, nerviosismo e irritabilidad. Es importante que te alejes del tabaco y no fumes. Esta sensación de necesidad del tabaco es pasajera, dura poco tiempo. Si eres capaz de vencer esta necesidad, cada vez que se presente de forma imperiosa, al final del día verás con satisfacción que tu voluntad haya vencido al tabaco.
– Piensa que todas las noches pasas mientras duermes gran cantidad de horas sin fumar. Tu cuerpo no lo necesita
– Es importante que te relajes, que hagas inspiraciones profundas, aprendiendo a llenar de aire y no de humo tus pulmones. Repite este ejercicio varias veces mientras piensas por qué lo estás haciendo
– El ansia por fumar no se acumula. Superado cada momento crítico, sólo tendrás que estar preparado para cuando el deseo aparezca de nuevo. Mira tu reloj y espera que pase medio minuto, tras este tiempo, la ansiedad habrá desaparecido
– Intenta tener algo en la boca, come algo o mastica chicle, intentando no aumentar la ingesta de calorías.
– Empezar a hacer ejercicio o incrementar el que hagas, ayudará a relajarte y hará que te motives más pensando en cómo recuperas capacidad pulmonar después de dejar el tabaco
Recuerda qué hacer ante los deseos de fumar:
– Deja pasar 2-3 minutos mirando el segundero del reloj.
– Respira profundamente, despacio y exhalando el aire de forma parecida a la relajación.
– Cambia de actividad.
– Manipula objetos tipo llaves, clips…
– Pasea y/o realiza actividades físicas.
– Bebe líquidos frescos en abundancia (agua, zumos de frutas).
– Toma el ascensor en lugar de subir y bajar por las escaleras.
– Piensa que la situación cederá al cabo de poco tiempo.
– Recuerda las motivaciones que tenías para iniciar el plan de deshabituación y actualízalas.
– Sal de la habitación donde te encuentras.
– Recuerda: no es que no debas fumar o no puedas fumar, es que ¡NO QUIERES FUMAR!.
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